Los abuelos en la familia actual: un cariño reinventado en tiempos de cambio
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* De figuras de autoridad incuestionable a compañeros activos y digitales, el rol de los abuelos se transforma con la sociedad moderna, manteniendo su esencia como pilar emocional
Por Fernando Olivas Ortiz * De figuras de autoridad incuestionable a compañeros activos y digitales, el rol de los abuelos se transforma con la sociedad moderna, manteniendo su esencia como pilar emocional
Por Fernando Olivas Ortiz

En las familias de hoy, el cariño de los abuelos sigue siendo una forma distinta y complementaria de ser padres: más permisivo, incondicional y centrado en el disfrute y la contención emocional, sin la presión diaria de la disciplina o las obligaciones principales.
Las abuelas, en particular, mantienen una cercanía especial —sobre todo con las nietas—, ofreciendo un afecto atento a los detalles cotidianos, mientras los abuelos suelen ser vistos como el referente de mayor experiencia y sabiduría en la familia.

Sin embargo, la realidad demográfica ha cambiado drásticamente. Cada vez es más común convertirse en abuelos a los 40 años o incluso antes, gracias a que las generaciones anteriores tienen hijos más tarde y con mayor esperanza de vida. En España, por ejemplo, la edad media de la población ya supera los 44 años y la proporción de mayores de 65 alcanza el 20-21%, pero muchos llegan a la “abuelidad” con plena vitalidad, aún activos laboralmente o con vidas sociales intensas.
Esto ha diluido la tradicional percepción de respeto casi reverencial hacia los mayores: ya no impera tanto la idea de que “lo que dice el abuelo es la realidad de la vida”. El vínculo se ha vuelto más horizontal, divertido y menos jerárquico.

Las nuevas tecnologías y el ritmo acelerado de la vida han influido aún más en esta evolución. Los niños y jóvenes pasan gran parte de su tiempo en pantallas y redes sociales, donde la comunicación es directa e irreverente, lo que a veces erosiona el respeto automático hacia los adultos, incluidos los abuelos.
En muchos hogares, el papel del abuelo pasa a un segundo plano en lo cotidiano, especialmente si no hay convivencia diaria. No obstante, la tecnología también actúa como puente: videollamadas, mensajes, compartir fotos o incluso aprender juntos apps y juegos mantienen el contacto vivo, incluso a distancia. Proyectos como los Erasmus+ enfocados en “abuelos conectados” muestran cómo los mayores reducen la brecha digital, fortalecen el bienestar emocional y combaten el aislamiento, mientras los nietos aprenden empatía y valores intergeneracionales.

A pesar de estos cambios, el reconocimiento a los abuelos permanece fuerte. Siguen siendo pilares emocionales clave: transmisores de historia familiar, valores, tolerancia y paciencia; cuidadores esenciales que facilitan la conciliación laboral de los padres; y fuente de estabilidad afectiva en un mundo vertiginoso. La abuela, en muchos casos, conserva ese rol de “centro afectivo” del hogar: atiende, consuela, cocina y une generaciones.

En definitiva, el amor de los abuelos no ha desaparecido; se ha reinventado. Ya no son solo la figura distante y autoritaria, sino compañeros más activos, cercanos y adaptados a la era digital. El desafío actual es negociar un nuevo tipo de respeto, basado más en el vínculo emocional genuino que en la edad o la jerarquía tradicional. En una sociedad que envejece, pero también se rejuvenece en sus roles familiares, los abuelos siguen siendo insustituibles: un regalo de ternura, sabiduría y conexión que trasciende el tiempo.
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Proyectos Erasmus+ que impulsan a los abuelos conectados Desarrolla:
Bridging generation throught emotional intelligence es un proyecto cofinanciado por Erasmus+ (2024 2026), y liderado por Adiper, que busca combatir la discriminación por edad (edadismo) y promover la empatía intergeneracional mediante educación emocional.


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