Llegar a los 80 ya no es una falacia: los abuelos mexicanos viven más y mejor
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* Con una esperanza de vida que supera los 75 años en promedio, el 28 de agosto se conmemora el Día Nacional de las Personas Adultas Mayores, una fecha para reconocer su valor y promover hábitos que alargan y dignifican la vejez

* Una sociedad que cuida a sus mayores es una sociedad que cuida su propio futuro.

Por Fernando Olivas Ortiz

CDMX. – Cada 28 de agosto México se detiene un momento para mirar a quienes ya superaron los 60 años. No se trata solo de un día de flores, abrazos o descuentos del INAPAM.

Es la oportunidad de escuchar las historias de vida que guardan los abuelos y abuelas, esas narraciones que cada vez más personas pueden contar porque la esperanza de vida sigue subiendo. Según las proyecciones más recientes, la expectativa de vida al nacer en el país ronda los 75.6 años en 2026: alrededor de 72.8 años para los hombres y cerca de 78.4 para las mujeres.

Llegar a los 80 ya no suena a milagro ni a excepción. Los abuelos y abuelas que hoy caminan por las calles, cuidan nietos o comparten anécdotas de décadas pasadas son prueba viva de ese cambio demográfico.

El origen de esta conmemoración se remonta a 1983, cuando en la Ciudad de México se realizó el primer festejo formal para las personas adultas mayores. Posteriormente se extendió a otros estados y en 1998 se consolidó a nivel nacional como el Día del Anciano, denominación que evolucionó hacia Día Nacional de las Personas Adultas Mayores o, popularmente, Día del Abuelo.

La fecha coincide con el mes que, desde 1982, se dedicó internacionalmente a la vejez. Aunque a nivel mundial el 26 de julio se celebra el Día de los Abuelos por la tradición católica de San Joaquín y Santa Ana, en México predomina el 28 de agosto. Más allá de la efeméride, los números revelan una transformación profunda. Hoy hay más de 17 millones de personas de 60 años y más en el país, equivalentes a casi el 13 % de la población.

Dentro de ese grupo, quienes superan los 80 años representan un porcentaje cada vez más visible. No es casualidad: gran parte de este avance se explica por la forma de vida. Quienes mantienen una rutina ordenada —ejercicio regular, alimentación sana, visitas periódicas al médico y el rechazo a la automedicación— tienen mayores probabilidades de disfrutar una vejez activa y con mejor calidad de vida. Estos hábitos no solo añaden años al calendario; añaden vida a los años.

Las historias que escuchamos de los abuelos que caminan todas las mañanas, preparan comida casera, toman sus medicamentos con disciplina y acuden a sus chequeos son el mejor testimonio de que el cuidado cotidiano marca la diferencia. Sin embargo, el aumento de la longevidad también plantea retos.

No basta con vivir más; se necesita vivir mejor. La sociedad debe garantizar acceso a servicios de salud, espacios de convivencia, protección contra el abandono y el reconocimiento real de la experiencia que aportan las personas mayores a las familias y a la comunidad.

Cada 28 de agosto, mientras se repiten las felicitaciones y se organizan actividades en plazas, centros comunitarios y hogares, vale la pena detenerse a escuchar. Cada abuelo y cada abuela guarda décadas de historia personal y colectiva.

Sus relatos de superación, de cambios sociales, de amores y de pérdidas son un patrimonio que no se puede dejar perder. La estadística muestra que un porcentaje creciente de la población llega a edades avanzadas con mejores condiciones que generaciones anteriores.

Eso no es producto del azar. Es el resultado de mejores políticas de salud pública, de avances médicos y, sobre todo, de decisiones individuales de cuidarse. Llegar a los 80 ya no es una falacia.

Es una realidad cada vez más frecuente. el reto ahora es que esos años extras se vivan con dignidad, autonomía y el afecto que merecen quienes construyeron el México de hoy. En este Día del Abuelo, más allá de los regalos y las fotografías, el mejor homenaje es reconocer su valor, aprender de su experiencia y acompañarlos para que sigan sumando historias. Porque una sociedad que cuida a sus mayores es una sociedad que cuida su propio futuro.


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