Intervención de Cuba en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU
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INTERVENCIÓN DEL VICEMINISTRO PRIMERO DE RELACIONES EXTERIORES DE LA REPÚBLICA DE CUBA, EXCMO. SR. MARCELINO MEDINA GONZÁLEZ, EN EL SEGMENTO DE ALTO NIVEL DEL 40 PERÍODO DE SESIONES DEL CONSEJO DE DERECHOS HUMANOS. 27 DE FEBRERO DE 2019

 

Señor Presidente:

 

Agradezco en nombre del pueblo y gobierno de Cuba, las muestras de solidaridad y apoyo recibidas luego del paso del devastador tornado que afectó a La Habana el pasado 27 de enero.

 

Reiteramos nuestras felicitaciones a la Sra. Michelle Bachelet por su nombramiento como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Le confirmo nuestro apoyo a sus esfuerzos para promover y proteger todos los derechos humanos para todos, prevenir la politización y hacer prevalecer los principios de objetividad, no selectividad e imparcialidad en el tratamiento de las cuestiones de derechos humanos.

 

Señor Presidente:

 

Con mucha preocupación, observamos cómo se agravan los desafíos que debe enfrentar la comunidad internacional.

 

Crecen la desigualdad y la pobreza, debido a un orden internacional injusto, con irresponsables e insostenibles patrones de producción y consumo, e instituciones financieras poco transparentes y nada democráticas. Ese orden ha provocado que en 2018, solo 26 multimillonarios poseyeran más dinero que los 3 mil 800 millones de personas más pobres del planeta.

 

Se acrecientan los efectos del cambio climático, algunos ya irreparables, que ponen en riesgo la supervivencia del planeta, y la salud y calidad de vida de las generaciones presentes y futuras. Sin embargo, la principal potencia, Estados Unidos, elude sus responsabilidades actuales e históricas al retirarse del Acuerdo de París.

 

Proliferan las ideas supremacistas, el discurso del odio, la xenofobia y la intolerancia, en particular, contra las minorías y los migrantes que provienen del Sur. Algunos países desarrollados, cuyo crecimiento estuvo potenciado por oleadas migratorias o cuyos nacionales fueron acogidos en otros países, hoy criminalizan a migrantes y desconocen el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada, y Regular. Son alarmantes las imágenes de niños migrantes encarcelados en Estados Unidos, luego de separar a varios de ellos de sus familiares.

 

Aumentan la politización, la selectividad, los enfoques punitivos y los dobles raseros en el tratamiento de la cuestión de los derechos humanos.

 

La potencia más poderosa en el planeta, que tiene enormes desafíos en la materia y es responsable de algunas de las violaciones más graves a los derechos humanos, pretende erigirse en paradigma mundial. Promueve cínica y selectivamente su interpretación de ciertos derechos civiles y políticos, mientras transgrede el derecho a la libre determinación, al desarrollo y a la paz de los pueblos.

 

Estados Unidos, que irrespeta el Derecho Internacional, viola la Carta de la ONU e interviene en los asuntos internos de otros Estados, pretende ocultar sus crímenes contra gobiernos progresistas que no se pliegan a sus directrices. Para ello, acude a la manipulación de la causa de los derechos humanos.

 

Uno de los más evidentes ejemplos es la escalada de presiones y acciones del Gobierno de Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de “intervención humanitaria” en la República Bolivariana de Venezuela. Se busca imponer un cambio de régimen y legitimar a un falso presidente engendrado en Washington.

 

Las acciones contra Venezuela nada tienen que ver con los derechos humanos en ese país, lacerados por la guerra económica y financiera impuesta por Estados Unidos contra el pueblo bolivariano.

 

Esas acciones son consecuencia de la renovada aplicación de la Doctrina Monroe por el gobierno de Washington, y tienen por objetivo fundamental controlar los recursos de esa hermana nación y de América Latina en su conjunto, como han afirmado de modo descarnado altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos.

 

La política de hostilidad contra Venezuela no ha podido quebrantar la resistencia del pueblo venezolano, que ha permanecido firme en su voluntad de defender la paz, la independencia y la soberanía nacional.

 

Como expresara el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez y cito: “La soberanía de nuestros pueblos se dirime hoy en la actitud ante Venezuela. Respaldar el legítimo derecho de la hermana nación a definir su destino es defender la dignidad de todos”, fin de la cita.

 

Cuba reitera su llamado a la defensa de la paz en Venezuela y en la región, basada en los principios del Derecho Internacional, la Carta de la ONU y la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

 

Reafirma su invariable solidaridad con el Presidente Constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, la Revolución Bolivariana y chavista y la unión cívico-militar de su pueblo. A su vez, encomia la voluntad de diálogo expresada por el Presidente Maduro, así como las gestiones de algunos países para que el mismo tenga lugar.

 

Ratificamos nuestra solidaridad y apoyo a Nicaragua y a su Gobierno, presidido por el Comandante Daniel Ortega; y rechazamos las acciones y amenazas injerencistas contra ese hermano país.

 

Señor Presidente:

 

Estados Unidos recrudece la política de hostilidad que ha aplicado contra Cuba durante más de medio siglo.

 

Sus viejas pero sostenidas prácticas, se ven reforzadas con la imposición de nuevas sanciones y medidas para recrudecer el criminal y genocida bloqueo económico, comercial y financiero contra el pueblo cubano, que la comunidad internacional ha rechazado por mayoría abrumadora innumerables veces. Sectores con una proyección extremista han logrado imponer a la política exterior de Estados Unidos una agresividad singular y, en el caso de Cuba, buscan establecer obstáculos insuperables para cualquier esfuerzo futuro de progreso en las relaciones bilaterales.

 

Se han incrementado los programas organizados y financiados desde Estados Unidos para la subversión política y el cambio del orden constitucional legítimamente establecido en Cuba.

 

Es una nueva escalada en el empeño del imperialismo estadounidense en someter a su dominio y tutelaje los destinos de nuestra nación. Recuerdo al gobierno de Estados Unidos que el pueblo cubano lleva 60 años venciendo esas pretensiones, y lo seguirá haciendo. Como expresó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, el pasado 1º de enero y cito: “…los cubanos estamos preparados para resistir un escenario de confrontación, que no deseamos, y esperamos que las mentes más equilibradas en el Gobierno norteamericano lo puedan evitar.”

 

Señor Presidente:

 

El compromiso de Cuba con la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos, es invariable.

 

Avanzamos en el proceso de fortalecimiento del marco jurídico e institucional para la promoción y protección de los derechos humanos, como parte de la actualización de nuestro modelo de desarrollo económico y social.

 

Trabajamos en la implementación de las recomendaciones recibidas en nuestro tercer Examen Periódico Universal que contaron con el apoyo de nuestro Gobierno.

 

Cuba continuará defendiendo y cooperando con los mecanismos de derechos humanos que se aplican sobre bases universales, objetivas y no discriminatorias.

 

Nuestro pueblo ha continuado fortaleciendo su democracia socialista, participativa y genuinamente popular.

 

Entre el 15 de agosto y el 15 de noviembre de 2018, tuvo lugar en Cuba un masivo proceso de consulta con el pueblo del proyecto de nueva Constitución de la República, como nunca ha ocurrido en Estados Unidos ni en otros países que pretenden erigirse en modelos de democracia.

 

En dicho proceso, participaron 8 millones 945 mil 521 personas, de una población de poco más de 11 millones. Se celebraron 133 mil 681 reuniones para debatir el proyecto, en las que se hicieron más de 783 mil propuestas sobre el texto. Igualmente, se recibieron, por primera vez en un proceso de este tipo en el país, las opiniones y propuestas realizadas por cubanos residentes en el exterior.

 

Esta amplia participación popular reflejó el alto compromiso e identificación mayoritaria del pueblo cubano con el perfeccionamiento de nuestro sistema político, económico y social.

 

Como colofón de este proceso, que ha sido la mejor expresión de nuestra democracia, hace solo tres días, el 24 de febrero, el pueblo cubano ratificó en referéndum popular la nueva Constitución de la República, con una asistencia a las urnas del 84,4 % y el voto favorable del 86,85 % de los electores que ejercieron su derecho a votar.

 

Estas cifras demuestran, con absoluta claridad, el firme apoyo del pueblo cubano a su Gobierno, al sistema político que ha escogido libremente y a la Revolución.

 

Bajo la nueva Constitución, Cuba continuará avanzando en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible; y seguirá luchando por hacer realidad los sueños de José Martí y Fidel Castro de alcanzar toda la justicia.

 

Muchas gracias.


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