El periodismo ante la IA: poder, derechos y dignidad profesional en debate, en el marco del centenario de la FIP
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París, Francia, 5 de mayo 2026 — En el marco de las actividades por el centenario de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), uno de los momentos más sustantivos del arranque ha sido el panel titulado «El periodismo en la era de la IA: independencia, derechos y verdad en entredicho», moderado por Anthony Bellanger, secretario general de la organización. La sesión reunió a investigadores, representantes sindicales y periodistas de cuatro continentes para debatir los desafíos que la inteligencia artificial plantea a la profesión periodística en todo el mundo.

Un problema de poder, no solo de tecnología

Desde la apertura del debate quedó clara la postura que articularía toda la discusión: la irrupción de la inteligencia artificial en las redacciones no es, en primer lugar, un asunto técnico, sino político y sindical. Bellanger advirtió que existe un riesgo real de que el periodismo quede “vaciado de su sustancia”, con una dinámica en la que la producción se impone sobre la verificación y la velocidad aplasta el rigor.

La primera vicepresidenta de la FIP, la periodista peruana Zuliana Lainez, presidenta de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú, fue enfática al respecto: la inteligencia artificial puede ser una herramienta, pero jamás debe convertirse en una autoridad, y menos aún en una autoridad moral. “La inteligencia artificial no piensa, no comprueba, no va a viajar a Irán ni a Afganistán”, afirmó, subrayando que el ejercicio periodístico en su dimensión más esencial —el reporteo de campo, la verificación de fuentes, el juicio editorial— sigue siendo una responsabilidad humana irreemplazable.

El Acuerdo Marco Global: un instrumento colectivo

Una parte central del panel giró en torno a un acuerdo marco global sobre inteligencia artificial y medios de comunicación, elaborado por el grupo de expertos que la FIP constituyó hace más de año y medio para abordar específicamente esta problemática. Lainez presentó los ejes fundamentales del documento, destacando su alcance inclusivo: el acuerdo no se limita a los periodistas con relación de dependencia laboral, sino que también comprende a los trabajadores autónomos y por cuenta propia, reconociendo la diversidad de situaciones contractuales que caracterizan al sector.

Según Lainez, el acuerdo parte de un principio que, a su juicio, debería ser la columna vertebral de la profesión durante los próximos cien años, igual que lo fue en sus orígenes: la defensa de los fundamentos del periodismo. Eso implica, en términos concretos, proteger las condiciones laborales de los periodistas en cualquier parte del mundo, garantizar la propiedad intelectual y los derechos de autor, y salvaguardar la protección de las fuentes, un elemento que la panelista calificó como “el ADN del periodista”. En este sentido, advirtió que el uso de la inteligencia artificial para mapear determinados flujos de información puede vulnerar la confidencialidad de las fuentes, lo que representa una amenaza directa para el ejercicio libre y seguro del periodismo.

Principios no negociables

El acuerdo marco establece lo que el grupo de expertos denominó “principios no negociables”, cuya definición fue recibida con particular atención por los asistentes. Entre ellos destacan tres: que ninguna decisión editorial definitiva pueda ser delegada a un sistema de inteligencia artificial; que ningún periodista pueda ser evaluado, sancionado o despedido en función exclusiva de una decisión automatizada; y que ningún contenido periodístico pueda ser utilizado para entrenar modelos de inteligencia artificial sin notificación previa y consentimiento explícito del autor o autora.

Este último punto adquiere especial relevancia en un contexto en que, como señaló la propia Lainez, el entrenamiento de modelos de lenguaje con materiales periodísticos es ya una práctica extendida por parte de los grandes conglomerados tecnológicos, en muchos casos sin que los periodistas sean siquiera informados de ello.

Un observatorio y formación desde los sindicatos

Para que el acuerdo no quede, en palabras de la propia Lainez, “en tinta sobre papel”, el documento propone la creación de un observatorio sobre inteligencia artificial y medios de comunicación. Su misión sería doble: documentar los abusos que se producen en redacciones de todo el mundo, incluyendo los que afectan a periodistas independientes, y difundir buenas prácticas, en particular aquellas que los sindicatos están incorporando en sus herramientas de negociación colectiva.

La formación fue otro de los temas que surgió con fuerza. Lainez alertó sobre el riesgo de que la capacitación en inteligencia artificial quede en manos de los propios gigantes tecnológicos, que invierten recursos considerables en ofrecer formación a periodistas, pero lo hacen con el objetivo de entrenarlos en sus propios modelos de negocio. Frente a ello, propuso que sean los sindicatos quienes lideren esa formación, desde la perspectiva de los trabajadores y trabajadoras y no desde la lógica corporativa.

La voz de México: “candiles de la calle”

Desde el público, Fernando Olivas Ortiz, secretario general del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa de México (SNRP), tomó la palabra para plantear una reflexión que resonó entre los presentes. Utilizando una expresión coloquial mexicana —”somos candiles de la calle y oscuridad de la casa”—, señaló la paradoja de que los periodistas, quienes habitualmente defienden los derechos de otros, sean con frecuencia incapaces de proteger los propios. Olivas preguntó directamente qué puede hacer concretamente la FIP para que países como México cuenten con herramientas reales frente al avance de la inteligencia artificial.

La respuesta de Lainez apuntó en la misma dirección que su presentación: la necesidad de que los sindicatos ocupen un lugar en la mesa de negociación. Recordó el precedente del debate sobre el impuesto a las plataformas digitales en América Latina, donde las grandes empresas tecnológicas tendían a negociar directamente con los grupos empresariales mediáticos, dejando fuera a los trabajadores. La lección aprendida, dijo, es que la presencia sindical organizada y con propuestas concretas es la única manera de evitar que las decisiones sobre tecnología y condiciones laborales se tomen sin los periodistas.

Balance: una discusión que es, ante todo, sindical, ética y política

El panel del centenario de la FIP dejó en evidencia que la conversación sobre inteligencia artificial en el periodismo ha madurado. Ya no se trata de debatir si la tecnología llegó para quedarse —eso es un hecho consumado—, sino de definir en qué términos y bajo qué condiciones se integra al trabajo periodístico. Los participantes coincidieron en que esa definición no puede quedar en manos exclusivas de las empresas tecnológicas ni de los grupos mediáticos, y que los sindicatos tienen un papel central e insustituible en ese proceso.

Como sintetizó Zuliana Lainez al cierre de su intervención: “La discusión sobre inteligencia artificial es básicamente una discusión sindical, ética y política.”


Panel realizado en el marco del Congreso del Centenario de la Federación Internacional de Periodistas (FIP). Participaron como panelistas: Zuliana Lainez (FIP / Asociación Nacional de Periodistas del Perú), Dr. Konrad Bleyer-Simon (Centro Robert Schuman / Instituto Universitario Europeo, Florencia), Edward Hasbrouck (Sindicato Nacional de Escritores, Estados Unidos), Refka Payssan (Universidad de París / Sindicato Nacional de Periodistas Tunecinos) y Eric Barbier (Sindicato Nacional de Periodistas, Francia). Moderó Anthony Bellanger, secretario general de la FIP.


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