PERFIL DE MÉXICO *EL INEGI POLICÍA”

*  Para tranquilidad de los mexicanos, el senador Ricardo Monreal, manifestó en un mensaje televisivo y en las redes sociales que no hay ninguna iniciativa al respecto

Armando Ríos Ruiz

¿En dónde está el buen juicio de nuestros políticos? ¿El tacto, la sensibilidad? En la 4T parece que todos fueron escogidos con el mismo rasero, con un examen de coeficiente intelectual para seleccionar a los que tienen menos de lo normal. Parece que las propuestas son a propósito para preocupar lo más posible a la ciudadanía y las disculpas cuando algo sale mal y es demasiado notorio el ridículo, se dicen para retrasados mentales.

La señora Rocío Nahle, secretaria de Energía, se ha lucido últimamente, desde que declaró que fue felicitada por los petroleros árabes miembros de la OPEP, por desairarlos cuando invitaron a México a reducir la producción de petróleo en 400 millones de barriles diarios, para estabilizar el precio. Seguramente ni en su casa creyeron en una congratulación de los principales productores del mundo, machistas hasta el tuétano y capaces de arrebatarle toda la clientela con mejores ofertas, tanto en precio como en calidad.

Ahora surge directo a la crítica más ácida, al asador humeante, Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente nacional de Morena, a proponer cinco reformas constitucionales dizque “para establecer un acuerdo de unidad y solidaridad nacional que sirva para superar los efectos negativos de la crisis sanitaria”.

Eso es producto, dijo, de diversos análisis elaborados por el partido que dirige, conjuntamente con especialistas en la realidad política, social y económica del país. ¿Por qué no acudió mejor por el  consejo de varios policías de crucero, de pepenadores de los tiraderos de Santa Martha o de comerciantes del tianguis de la colonia San Felipe de Jesús? Seguramente le hubieran dado mejores ideas para el fin con el que quiso lucirse con su jefe. ¡Es en serio!

Entre otras cosas igual de disparatadas formuló la ampliación de facultades del Instituto Nacional de Estadística (INEGI), para que mida la riqueza de los ciudadanos. Para eso podría entrar a los domicilios sin permiso, a revisar el patrimonio inmobiliario y financiero de las personas.

“Cada dos años, debe dar cuenta de los resultados que arroja la totalidad de los activos con los que cuenta cada mexicano. El Inegi también debe tener acceso a las cuentas del Servicio de Administración Tributaria y a toda la información financiera y bursátil de las personas”, añadió.

La ciudadanía ha coincidido increíblemente en las preguntas: ¿Lo permitirá él? ¿Lo permitirán los diputados que visten trajes Hugo Boss, Hermenegildo Segna y otras marcas parecidas? ¿Lo permitirá el Presidente y sus hijos, que, se sabe, calzan zapatos de más de 10 mil pesos y viajan en jets privados?

Al diputado con licencia le preguntaron si era motu proprio la descabellada propuesta y respondió que sí. No obstante, la suspicacia ciudadana apuesta a que el Presidente le ordenó echar un buscapié, para medir la reacción de los diversos sectores de la población, que no se dejó esperar. Inmediatamente menudearon las condenas y los señalamientos peyorativos para tan desproporcional desatino.

Un acto semejante sería un reto abierto al pueblo a levantarse en armas. Tal vez es lo único que falta después de dividirlo, al grado de encontrarse simpatizantes y contrarios para mentarse la madre. Quizá en la mente del que manda estaría bien enfrentar de una vez por todas, a chairos y fifís. Los primeros armados con tigres feroces y los segundos con la razón.

Para tranquilidad de los mexicanos, el senador Ricardo Monreal, manifestó en un mensaje televisivo y en las redes sociales que no hay ninguna iniciativa al respecto y no se ha consultado con la base política del partido, además de que había generado confusión y polarización.

Era de esperarse que la iniciativa privada, como muchos otros sectores importantes, consideraran inviable la propuesta de Morena, algunos de los cuales también concibieron una posibilidad amplia de que el Jefe del Estado Mexicano haya sido el verdadero autor.

ariosruiz@gmail.com

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