Columna Politizando LA VALENTÍA DEL PERIODISMO

* El periodismo ha costado miles de vidas en México y a nivel mundial. Lamentablemente, nuestro país se ubica entre las cinco naciones más peligrosas para ejercerlo

*  Las y los reporteros  somos ciudadanos que trabajamos y ejercemos una labor tan real y digna como el maestro, el albañil, el abogado, así como los doctores

Romina Valladares

Ciudad del Carmen, Camp. México.- A los periodistas nos toca dar cuenta de lo que diariamente ocurre en nuestro entorno y en el mundo, previa observación y análisis de los hechos, aportando en medios de comunicación y la vía que nos sea posible y dependiendo el género que abordemos, aportamos la información y la opinión relevante de una realidad protagonizada por actores diversos del escenario económico, político y social. Labor que por supuesto puede ser denostada o reconocida. Pero quienes amamos de por vida

excelentes, por quienes reconocemos una labor y severamente sancionadas, cuando decidimos no aplaudir lo no aplaudible. Tampoco es nuestra función hacerlo.

El periodismo ha costado miles de vidas en México y a nivel mundial. Lamentablemente, nuestro país se ubica entre las cinco naciones más peligrosas para ejercerlo, producto de la inseguridad y el control del poder, por quienes no deben tenerlo.

La relación entre el periodista y el poder es diversa, compleja. No ha habido sexenio reciente donde se carezca de quienes han decidido acallar la voz, esta profesión, sabemos a lo que nos enfrentamos y buscamos, con estilos diferentes, brindar la realidad de lo ocurrido, motivar a la reflexión ciudadana y de ser posible, exponer problemática y contribuir a solucionarlas desde nuestra trinchera.

Sin embargo, ejercer el periodismo ha sido una labor no fácil para muchos, de hecho, para la gran mayoría. Muchas de nuestras expresiones son consideradas la expresión y que se castigue a los responsables. Se fustiga, se amenaza, se amedrenta y se cobran con sangre el exponer la realidad y su entorno.

Ser periodista, es ser valiente y el poder ejercer, la satisfacción más grande de la que podamos disfrutar.

Pero ha sido en esta administración federal, donde ha sido mayor el ataque y la denostación para quienes ejercemos esta noble profesión, en la que orgullosamente tuvimos la oportunidad de incursionar desde las aulas.

El descrédito, aplaudido por un sector determinado de nuestra sociedad, emana desde conferencias de prensa matutinas desde Palacio Nacional, irrisoriamente, donde se habla de Libertad de Expresión, derecho de todos los ciudadanos y no solo del gremio, pero donde también se le busca denigrar, señalar y demarcar con calificativos peyorativos, ofensivos e irrespetuosos por quien debe ser el mayor ejemplo de respeto y paz social en nuestra nación.

Sin la intención siquiera de entender que los periodistas, las y los reporteros  somos ciudadanos que trabajamos y ejercemos una labor tan real y digna como el maestro, el albañil, el abogado, así como los doctores y que definirlos juiciosamente en “buenos y malos”, “fifis y no fifis”, conservadores, vendidos o chayoteros, poco aporta a reconocer un líder quien parece desconocer que la división no siempre lleva a vencer, sino a enfrentar y tarde o temprano, se perderá el control.

No solamente es injusto, sino ilegal juzgar y señalar una labor sustentada en la libre expresión por el hecho de quienes la emiten no coincide con la ideología del proyecto de cualquier mandatario, salvo de tiranos y dictadores.

Los mexicanos rechazamos un país enfrentado, en caos, con crisis económica, en conflicto con sus sectores e instituciones.

El liderazgo real, busca bienestar para sus representados. La represión y desacreditarlos, son acciones que caerán por peso propio, y ¿saben algo?…. ahí estará un periodista para dar cuenta de ello.

politizando@hotmail.com

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