Festeja Navojoa su aniversario 98 desde que se erigió como ciudad

* La apreciada maestra María del Rosario Quintero Borbón, delineó el evento a través de la Dirección de Educación y Cultura y su titular, profesora Leticia González Flores

* Padre Pedro Méndez, breve su paso por Etchojoa pero muy significativo.

*  En octubre inmediato Judas Mendivil Valenzuela como alcalde reelecto hará los festejos que le corresponden a Etchojoa

Columna Punto de Vista Rafael Zúñiga Mátuz*

Etchojoa, Sonora, México.- Me puse desde la semana pasada a escribir sobre algo de historia de Etchojoa; estaba muy concentrado en el recuento que años atrás había discernido en La Ke Buena 103.3 FM con Gerardo Armenta Balderrama en mi primera aparición frente al micrófono cuando Jorge García de León nos dio el visto bueno para participar por más de once años ininterrumpidos sabatinamente.

El detalle es que lo que escribía lo hacía directamente en la página de Tabloide Informativo y no en la hoja de notas del teléfono, (Pequeño Lapsus Mens)  que, para sorpresa mía, cuando hago un receso por equis o ye razón, inconscientemente borro lo que llevaba ya avanzadísimo del Punto de Vista.

Batallé para reponerme del coraje contra mí mismo; regando las plantas bajé la bilirrubina y tuvieron que pasar horas y días para retomar el tema, pero ahora sí, en el block de notas.

Quiero adelantar que en esa misma semana de julio que pisamos, me tenían harto (quién me tiene leyéndolos) los artículos que escribían dos que tres de manera muy particular en contra de la alcaldesa de Navojoa, mi amiga María del Rosario Quintero Borbón; le daba vuelta a la cabeza para empezar mi opinión, pero las labores diarias hicieron que hasta jueves 15 de julio muy temprano, siguiera aplastando teclas.

Decía que se recreó mi mente en el sentido de sacar conjeturas de cómo el misionero Pedro Méndez venía y entraba al territorio etchojoense por el sur peinando la falda de la Sierra Madre Occidental teniendo conocimiento de los yoremes desde que llegó cabalgando a lo que es el norte de Sinaloa, Guamúchil, Guasave y Ahome, bajando de la tortuosa Sierra por Chínipas, Chihuahua.

El jesuita fue muy cauteloso, pues sabía por buena fuente que en esta región se daban cruentas batallas entre dos tribus de indómitos apaches, los Mayos y los Yaquis, cosa que sucedía por lo regular en la línea divisoria de lo que ellos perjuraban era tierra venerada.

La frontera de ambos bandos fue el arroyo Cocoraque, ese que viene desde la misma cordillera y atraviesa la carretera 15, muy cerca del poblado de Fundición, Navojoa, siguiendo su trayectoria por el norte de Villa Juárez, la tierra de mis amigos Sergio Torres Miranda, Rosy y Pedro Ikeo y descargándose en el mar.

Ahí se “trenzaban” como se dice coloquialmente a golpe limpio con arco y flecha o, a pedradas, por eso el enviado a predicar fue penetrando poco a poco y, en el sur del municipio de Etchojoa, CAURARAJAQUI, caserío de la comisaría de Sebampo, presentó a los nativos sus primeros actos religiosos; en otro lugar donde hizo ramadas para ofrecer sacrilegio fue en GUAYPARÍN BAJÍO extendiéndose a San Pedro y Chucarit y posteriormente en BACAJAQUÍA que es donde estaba un grueso de “yoremes” que desarrollaban sus artes de pesca y recolección de frutos de las cactáceas llámese biznaga (Echinocactus platyacanthus), pechitas, tunas y pitahayas (Stenocereus thurberi).

Ustedes se preguntarán cuándo sucedió tal travesía, saquemos cuentas, está en los documentos históricos del municipio de Etchojoa, que el Misionero Jesuita Pedro Méndez lo fundó en 1609, aunque otros aseguran que fue en 1613; lo que sí está documentado que a la vuelta de varias decenas de años y posterior siglo, las travesías que venían representando a la corona española sería por el Mar Bermejo.

El detalle es que mientras el misionero domesticaba a los aborígenes, otros capitanes de barcos españoles adentrados por la Península hoy llamado Mar de Cortés, lograron acortar la ruta tierra – mar para entrar por la costa que hoy llamamos El Siáric ayudados por el cerro del Bayájorit que era su guía para subir a las ricos pedregales en oro y plata aledaños a La Aduana; ahí también tenían luchas los Mayos y eran ayudados por sus hermanos Yaquis y combatían a los intrusos españoles.

Después de recorridos extenuantes los españoles lograron apoyarse con el Padre Pedro Méndez y fundan lo que fue el Real de Minas de Nuestra Señora de la Balvanera en 1680 pero el auge fuerte se dio entre 1700 y 1930. Por hoy La Aduana.

Ya establecidos en La Aduana los venidos del viejo Continente, siguieron su camino buscando metales preciosos pero agarrados de la mano del misionero más importante que ha tenido Sonora, sin quitar el mérito a otros predicadores que desafiaron a los autóctonos del desierto y la sierra madre.

Esta semana se festeja en Navojoa el Aniversario número 98 desde que se erigió como ciudad, nada de esto hubiera sido posible sin el sustento histórico y legado del Padre Pedro Méndez y que la administración de la apreciada maestra María del Rosario Quintero Borbón, bien delineó el evento a través de la Dirección de Educación y Cultura y su Titular, profesora Leticia González Flores.

Apuesto doble contra sencillo que en octubre inmediato Judas Mendivil Valenzuela como alcalde reelecto hará los festejos que le corresponden a Etchojoa, bien vale la pena conocer la historia, para reconocer el presente y dejar escrito el futuro.

* Rafael Zúñiga Mátuz es columnista desde 1999 y Delegado del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP).

@Tabloide Informativo.  Etchojoa Sonora México. Julio 15, 2021.

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